Millennials invisibles

El otro día fui al cine a ver ‘La llamada‘. Me gustó (lógicamente) y me pareció innovadora a muchos niveles, pero sobre todo me sorprendió ver a mi generación representada en pantalla. Aquellos que crecimos durante los 90 y los 2000 no podemos negar que estamos ligados a la omnipresencia del reggaeton en la cultura pop y, sean cuales sean nuestros gustos personales, creo que es difícil ver a las dos protagonistas de ‘La llamada’ en un concierto de Henry Méndez, o escuchar ‘Agáchate’ de Danny Romero formando parte de la banda sonora, y no sentir una absoluta identificación.

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Directores y reparto de ‘La llamada’. Fuente: lallamadaelmusical.es

La representación comprende varias fases, y a veces consiste no en compartir manías o forma de ser con un personaje, sino en localizar similitudes entre el millennial ficticio y el real, o sea, tú. Qué toma cuando se va de fiesta, cómo se desenvuelve en el ámbito laboral y/o académico, qué relación tiene con su familia. Y, ¿quién tiene las respuestas a todas estas preguntas? Un millennial, claro, o, al  menos, alguien que se haya molestado en mirarnos de cerca. Es el caso de Javier Ambrossi y Javier Calvo (nacidos en 1984 y 1991, respectivamente), que crearon el fenómeno ‘La llamada’ partiendo de una cuestión tan millennial como la búsqueda de la identidad.

Quizá no “tan millennial” a secas, porque todo adulto ha sido antes veinteañero (sin haber nacido, necesariamente, entre los 80 y los 90), pero sí “tan millennial” ahora mismo. En su día hablamos de ‘Please Like Me’ (inciso: vedla) porque trataba temas y exponía situaciones realmente familiares para nosotros. Incluso si nunca has cantado ‘Love Yourself’ de Justin Bieber con tus amigos en una autocaravana justo después de haber roto con tu novio (de cuerpo presente), verás esa escena y pensarás: “Soy yo”.

Please Like Me‘ es una de las pocas series con protagonistas “ni adolescentes ni adultos” que podemos encontrar, junto con, por ejemplo, ‘The Bold Type’. Hay ficciones de género cuyos personajes tienen entre 20 y 30 años (véase superhéroes como ‘The Flash’ o ‘Supergirl’), pero entre tanto barullo es normal que se complique indagar en la cultura millennial más allá de los selfies. En cuanto a las series de instituto, sucede lo mismo: ‘Por trece razones’, ‘Riverdale’… la intriga se come a la cotidianidad de tumbarse en la cama a mirar Facebook durante dos horas. Y hay una serie de la que aún no habíamos hablado en PAPERBOX, a pesar de haber estado obsesionadas con ella hasta la médula, en la que es posible observar a un personaje mirar Facebook sin aburrirnos. Y sí, es ‘SKAM’.

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Fuente: imágenes de visitoslo.com, skam.p3.no y playbuzz.com

SKAM‘ nació en 2015 cuando Televisión Española se dio cuenta de que los espectadores jóvenes existen y decidió hacerles un regalo, solo que no fue Televisión Española quien hizo todo esto, sino NRK, la cadena pública Noruega. El éxito ha sido tal que NRK impartió, el mes pasado, unas masterclasses para que compañías de varios países (incluida Movistar+ en España) aprendiesen a confeccionar de forma óptima sus respectivos remakes. El mayor reto consiste en dar con una showrunner que haga lo mismo que hizo la creadora de SKAM, Julie Andem. Se trata de estudiar cuáles son las principales preocupaciones de la juventud española entrevistando a adolescentes para así conseguir tramas verosímiles, realistas y emocionantes por las razones correctas.

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Julie Andem en el set de SKAM. Fuente: nytimes.com

Va a ser interesante comprobar si el remake español de ‘SKAM’ trata con tanto mimo las costumbres de la juventud española como lo hizo la original respecto a la juventud noruega. Hemos visto películas de los 70, 80, 90 reflejar, de una u otra forma, aspectos de la cultura española vigente en aquellos años; hemos admirado la forma en que Pedro Almodóvar ha rendido homenaje y echado mano de elementos folclóricos para construir sus historias y hemos recibido el fiel retrato de la juventud madrileña en la genial ‘Bajarse al moro’ de Fernando Colomo. Sin embargo, es como si nuestra cultura, esta “cultura millennial”, si es que se llama así, no tuviera cabida ni en el cine ni en la televisión. Y no solo a nivel peninsular, sino internacionalmente: ¿por qué las personas de veintitantos no protagonizamos cosas?

Es como si nuestra cultura fuese tan intangible, tan incorpórea por configurarse en el ciberespacio, que no casa con la materialidad de un rollo de película o de un guión de televisión. A lo mejor el consumo es tan inmediato y superpuesto que nadie, aparte de los Javis, piensa en rodar un concierto de Henry Méndez, porque todos los días hay un concierto de Henry Méndez en la historia de Instagram de alguien. Pero no somos solo los millennials de los filtros de Snapchat, del oversharing en Twitter y de los challenges de Youtube; también somos los millennials del ciberactivismo, de las nuevas identidades de género y de inventarnos trabajos porque los que ya existen no parecen estar a nuestro alcance. Y a mí me gustaría que alguien cubriera todo esto, aunque fuese un poquito.

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Paula Mc dice:

    Reblogueó esto en paula mc – portfolioy comentado:

    Una de mis aportaciones favoritas para PAPERBOX.

    Me gusta

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