El drama de ‘Ophelia’ en el psiquiátrico Elsinor

Durante estos tres actos convivimos con una joven Ophelia de 25 años con tendencias suicidas. A lo largo de esta hora y media la escuchamos, la sufrimos e intentamos comprender la raíz de su desdicha.

Es una obra de ‘Nada en la nevera’, que bajo la dirección de Arturo Turón y su inspiración en el ‘Hamlet’ shakesperiano y ‘La Máquina de Hamlet’ de Mullër, expone una historia protagonizada por Andrea Dueso y sus dos incondicionales, los espectros de anteriores Ophelias, encarnadas por Laura de la Isla y Elena Martínez.

(Foto: Sergio Lardiez)
(Foto: Sergio Lardiez)

En el entorno lúgubre de una habitación de sanatorio mental, nos sentamos a escuchar las ansiedades de estas chicas, unidas místicamente a través del tiempo y la esquizofrenia de la protagonista, dañada por la anorexia y la bulimia.

Tres Ophelias para un sólo Hamlet (Julio César Santos), que entra y sale de escena recitando versos adaptados de la obra original y  conectando en 3 ocasiones con cada una de las chicas -un beso, unas cartas, un desmayo- siempre presentes en la habitación.

Los elementos en escena también son 3 -parece que este número no ha sido empleado de forma aleatoria-: una camilla, una bañera y un montículo de basura y desperdicios que conforman una escenografía simple que en unión al diseño de iluminación, crean la atmósfera propicia para este estado de ánimo que significa ‘Ophelia’.

(GIF: paperboxmag)
(GIF: paperboxmag)

En un viaje de colores, desde un verde tétrico, a un segundo acto centrado en el rojo más amoroso, que muestra esa parte de una Ophelia que algún día estuvo enamorada; hasta un sombrío azul grisáceo, ya carcomido por la profunda infelicidad de esta paciente de Elsinor que sólo anhela el “suave abrazo del terciopelo negro de la muerte”.

‘Ophelia’ logra una perfecta conjunción de estos colores con el elemento del agua, a pesar de que las puntas de ballet nos dejan con la miel en los labios de ver algo de danza, no faltan los efectos sonoros para crear esa atmósfera de esquizofrenia y las pausas musicales con JAIN o versiones acústicas de No Doubt.

La obra hace un recorrido por los problemas internos de cada una de estas tres mujeres, monólogo a monólogo, para acabar engendrando una crítica social no ya hacia los regímenes políticos o a la ineptitud de un sistema agotado, sino que recoge todo ello para ir más allá. En este momento -el cúlmen de la obra- Turón pretende tocar nuestras mentes con un discurso más trascendental, ligado a la muerte, a la vida, a los vivos que anhelan ese trance y a los ya muertos en vida.

 

(Foto: Sergio Lardiez)
(Foto: Sergio Lardiez)

Todos los los sábados de mayo (7, 14, 21 y 28) a las 20.00h en Nave 73 (c/ Palos de la Frontera, 5).

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