Justin te mola (y lo sabes)

Tú, que siempre has sido la moderna entre tus amigas. Que de la fiebre de ‘High School Musical’ pasaste directamente a poner una foto de Pete Doherthy en tu carpeta. Que conocías Arctic Monkeys antes de que fueran mainstream. 

Sí, tú que mirabas los tops de Berska por encima del hombro con tu camiseta de The Smiths.

Dices que sólo sales por Malasaña (bueno, o a  Cuenca Club) y que en tu iPod sólo hay música de grupos de nombre impronunciable que poca gente conoce.

Pero algo en ti ha cambiado, ¿Qué te está pasando?

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(Fuente: mtv.co.uk)

Al principio simplemente tarareabas ‘Sorry’. Después llegaron ‘What do you mean?’ y ‘Where are you now?’ y suponías que era una especie de regresión a la adolescencia.

Un día te viste buscando sus videoclips en Youtube y te diste cuenta de que no estaban mal del todo. Lo escuchas en modo incógnito en Spotify pero sigues sin darle importancia. Entonces te sorprendes a ti misma llorando con ‘Love Yourself‘ .

Y te asustas.

Reconócelo, Justin te mola. 

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(Fuente: theodysseyonline.com)

 

Que no cunda el pánico. Lo que te está pasando es normal.

El talento de Justin es innegable (lo siento, ya estoy muy metida en el rollo, es muy contagioso) pero no es sólo eso lo que ha hecho que ahora tengamos otro concepto de él, sino su renovación.

Justin no sólo ha cambiado su música (que también, y mucho), sino que  ha cambiado hasta su forma de caminar. Y no es porque se haya hecho mayor.

Del odio al amor hay un paso. Y una gran estrategia de promoción. 

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(Fuente: giphy.com)

Justin sigue atrayendo masas, claro que sí. Si no, que se lo digan a quien haya intentado conseguir una entrada para su concierto en Madrid  y se haya dado cuenta que a nueve meses del concierto (¡nueve!) ya están agotadas.

Los New BelieBers o Purposers  (por su nuevo disco, ese que nos ha abierto los ojos: Purpose) no estamos acostumbrados a pagar entre 350€ y 850€ por un concierto. Por ahí aún no pasamos.

Pero Justin ya no disfruta conquistando niñas con la mirada. No, Justin tiene ahora un aura diferente, como de artista  apático, de niño rico hastiado, de eterno Peter Pan… De juguete roto. Y eso nos encanta.

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(Fuente: tumblr.com)

Numeritos como el que montó en España  podrían interpretarse como una rabieta de niño mimado (y puede que lo sea), pero ahora todo esto casa a la perfección con ese nuevo halo que desprende: como de estrella desencantada.

Lo unimos a su nuevo estilo, un tanto grunge, y a la cadencia que aporta a cada gesto y a cada palabra que pronuncia. Parece que estemos ante una versión edulcorada de Kurt Cobain. Aunque #sorry Bieber, hasta Nirvana no llegas.

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(Fuente: favim.com)

 

Pero detrás de toda esta fachada, hay algo más: su música.

Justin ya no le canta canciones ñoñas a Selena Gómez. Bueno sí, pero lo disfraza. Bieber, debajo de toda esa coraza de excesos y esa irresistible (perdón, no puedo evitarlo) pasividad en la mirada, esconde un corazoncito. Y eso es lo peor de todo.

Es que, además, si a esto le sumas que el niño no está mal rodeado, para qué queremos más. Este nuevo álbum Purpose (Def Jam Recordings, 2015) cuenta con un nuevo enfoque en la dirección musical y con las colaboraciones de artistas como Skrillex o Diplo.

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(Fuente: tumblr.com)

Hay quien ha descrito su estilo como una “síntesis metálica de la música dance y R&B moderno”.  Su voz se mezcla con ritmos electrónicos y partes recitadas. Sigue sin resultar masculina del todo, vale. Sin embargo ahora resulta más rasgada, más sutil. Más sexy.

Al Purpose le acompañan 15 videoclips  tan cuidados que resultan casi obras de arte. Incluso sus bailes desganados en sus conciertos resultan parte de esta superestructura que es la estrategia que envuelve todo el producto perfecto que es Justin Bieber.

Puede que incluso Hailey Baldwin tenga que ver con esto (o eso queremos creer).

 

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(Fuente: tumblr.com)

 

Su primera campaña para Calvin Klein te resultó ridícula. Pero la nueva no, para nada (el otro día te pillamos frente el escaparate de la tienda de Fuencarral).

Ya pasas del modo incógnito cuando lo escuchas en Spotify. Incluso te tienta compartir alguna canción suya en Facebook.

Hablas con sus frases, tienes a tus amigos fritos, y te estás planteando ahorrar para el pase ‘Where are you now’ VIP.  Hay tiempo.

No hay vuelta atrás. Eres una Purposer. 

“Is it too late now to say sorry?”

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(Fuente: tumblr.com)

 

 

 

 

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