El amor es bizarro

MAN SEEKING WOMAN. Emitiendo su segunda temporada. En los albores del romanticismo nació San Valentín y esta serie está dispuesta a romperle todos los esquemas. La comedia kitsch del momento.

Entre la crítica y la burla, entre lo absurdo y lo meditado, entre el genio y la locura, el esperpento y lo real, descubrimos ‘Man Seeking Woman’.

(Fuente: fxnowcanada.ca)
(Fuente: fxnowcanada.ca)

Esta serie estrenó su repertorio el año pasado y este enero ha comenzado su segunda temporada, aún en emisión. Se mueve por los bajos fondos de la aparente serie B del mundo serial. La tendencia es estar fuera de la tendencia. Lo alternativo es mainstream. Las series rarunas tienen buenas críticas. La surrealista “Man seeking woman” ha calado en el espectador. Pero quienes realmente apreciarán la serie serán los simpatizantes del cutrecismo intencionado.

Estas producciones que rozan la vergüenza en su puesta en escena pero su estilo es a propósito, buscan ser audiovisuales de mala calidad, y esto las convierte en un arte, el arte audiovisual de lo cutre. EL CUTRARTE.

(Fuente: the daily beast)
(Fuente: the daily beast)

Todos los intentos por emparejar al protagonista, Josh, rayando lo surreal, acaban en fracaso. La serie parodia hasta el último detalle, con un humor que o se ama o se odia, todos los aspectos del amor, el romántico, el apasionado, el lamentable (las aplicaciones de citas como Tinder), etc. y Josh está en el centro de todos. La crítica irónica de la búsqueda del amor llevada al extremo es la máxima de la serie. Y si la analizamos desde el punto de vista expuesto en el párrafo anterior, podemos considerarla como una de las mejores expresiones de la parte más incomprendida de eso a lo que llamamos amor.

Tira por tierra la patética persecución de la pareja ideal, la felicidad amorosa. El mejor amigo del protagonista la encuentra en el sexo desenfrenado y sin compromiso, lo cual consigue hipnotizando literalmente con sus ojos a las chicas en las discotecas; su hermana, en el empeño constante de encontrarle una pareja (desde un trol, hasta una fánatica del compromiso), con lo que quizá trata de distraer la atención de su propia relación, seria pero distante; su ex-novia la encuentra en una pasional relación con Hitler (que no murió sino que estaba escondido en Argentina). Josh se enfrenta a esto y más como una pareja que tiene por amigo a un monstruo japonés formado por penes. Hasta la mano derecha abandona a Josh, pues su función placentera se ha vuelto demasiado rutinaria.

Recomendación encarecida de esta ficción para todos aquellos que sienten el amor como algo raruno, incomprensible y estereotipado. Para los amantes del cutrarte y la expresión subrealista como acto de protesta. Y sin duda, para pasar uno de los mejores ratos en clave del humor más alternativo.

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