Con la música a esta parte

Ritmos que nos hacen bailar; otros que nos provocan rechazo.

La música es capaz de meterse dentro de nosotros, ocasionando sentimientos que, muchas veces, no podemos ni nombrar.

Canciones que nos recuerdan a momentos específicos de nuestras vidas. Discos que nos hacen pensar en otras personas. Artistas con los que nos identificamos.

La música ya no es una melodía con armonía. Sus ritmos forman parte de nosotros, nos cambian. Nos unen y aíslan a partes iguales. La música es colectiva e individual, nos deja que la disfrutemos con un grupo de amigos y en nuestra intimidad.

Con cada canción, la música se adentra en nosotros hasta tal punto que consigue que nos dejemos definir por ella (¿o muchas veces no vestimos conforme al género musical que nos gusta?).

Desde aquí queremos sacar la faceta más colectiva de la música y proponeros un plan de lo más cooltureta. Esta semana ha comenzado el ciclo de charlas que La Central de Callao ha organizado. Hagamos de los jueves un día aún mejor –si cabe- y vayamos a Con la música en otra parte.

Desde este 4 de febrero hasta el 3 de marzo, esta librería-cafetería-sala de conciertos nos invita a charlar con ella. Rodeados de libros, de escritores, de periodistas y de gente anónima podemos participar en estos interesantísimos coloquios.

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(Fuente: Facebook Jueves Subterráneos)

¿Lo mejor de todo? Que no tenemos excusa para no acudir a ninguna de estas citas. Gracias a un programa variado y completo, cada semana La Central nos presenta un género musical distinto. Además, después de esta charla tenemos asegurados los Jueves Subterráneos, con conciertos en relación al tipo de música hablada (echadle un vistazo a su programa).

Ayer PAPERBOX estuvo allí para ofrecerte lo mejor de la conversación que mantuvieron Víctor Lenore (autor del libro Indies, hipsters y gafapastas) y Nando Cruz (autor de Pequeño circo. Historia oral del indie en España).

Durante hora y media, su charla y las opiniones, algunas dulces y otras más amargas por parte de la audiencia, debatieron sobre el impacto indiscutible que este género musical ha tenido durante los últimos años.

Ambos coincidieron en que todo comenzó a fraguarse en los años 80, cuando niños británicos, metidos en sus cuartos, comenzaron a reaccionar ante la masculinidad de la época. El indie tiene una actitud introspectiva hacia la vida, a diferencia de muchos otros géneros musicales, y su importancia está en el efecto que produce en la gente.

En ese momento, alguien del público intervenía: “¿Considerarse superior o molar es algo intrínseco del indie?”. Ellos contestaban, como podían, pues no deja de ser un tema bastante subjetivo, que el indie “parece que te eleva por encima de la masa”. Sin embargo, el problema no es que esta música supuestamente alcance a un público selecto y minoritario (que a veces hasta nos empieza a parecer lo contrario: mayoritario), sino que como dijo Nando: “el 90% de los periodistas cubren solo un 5% de la música que se hace”.

La música no se hace en los mismos tres sitios de siempre, en cada ciudad podemos encontrar salas de conciertos en las que la calidad musical es igual o (¿por qué no?) superior a la que escuchamos en lugares más mainstream.

Llegados a este punto nos hacemos la siguiente pregunta: si hay música indie también interesante aparte de la que ya la conocemos, ¿dónde está? ¿por qué no sabemos de ella?. Y aquí los dos periodistas admiten que la culpa está en los medios. “No es que se quiera silenciar a otros géneros musicales sino que no hay espacio para ellos”, confiesa Nando.

El periodismo musical se copia a sí mismo, a veces sin quererlo, y al final se cuentan los mismos lanzamientos, los mismos singles, los mismos EPs, etc. Pero tranquilos, que esto en PAPERBOX no va a ocurrir.

Entre amantes y detractores de grupos más conocidos como Lori Meyers, Joe Crepúsculo o Vetusta Morla se pensó en la posible agonía que el indie puede estar sufriendo. Lenore, casi con risa, argumentaba que cada vez ve menos looks o parámetros estéticos cercanos a este tipo de música, mientras que “el electrolatino llena estadios con niños de 15 y 20 años”. Por su parte, Nando, que es de Barcelona, considera que el indie está en su pleno apogeo.

Si nos paramos a pensar, cada vez más zonas de España se convierten ahora en sedes “festivaleras”, incluyendo en sus carteles a grupos indies para movilizar a sus seguidores y dar a estas ciudades una imagen más moderna.

Pero, ¿se puede ser moderno y popular? Hace unos años ir a un concierto al que solo habían acudido 20 personas era un rollo, sin embargo, ahora no existiría un plan más alternativo. Lenore nos decía que “cuando te gusta la música popular, ser moderno te importa muy poco”.

Y así nos quedamos, cada uno que escuche lo que sus oídos les diga que está bien. Lo que su mente le susurre: “esta canción me inspira” y lo que su cuerpo le grite: “esta canción me hace bailar”.

 

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(Fuente: Heartoftrillxsxphy Tumblr)

 

 

 

 

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